domingo, 29 de diciembre de 2013

 Llanto Subterraneo por Draco Cornelius

Es un mal sueño largo, una tonta película de espanto,
un túnel que no acaba lleno de piedras y de charcos.
¡Qué tiempo éste, maldito, que revuelve las horas y los años,
el sueño y la conciencia, del ojo abierto y el morir despacio,
el morir despacio!

Voy, voy a volverme un llanto subterráneo.
Voy, voy a volverme un llanto subterráneo.

la,la,la,la,la,la,la,la

Recién parido en el lecho de la muerte,
criatura de la paz, recién niño del sol de rostro negro
arrullado en la cuna del silencio, mamando oscuridad
corazón desierto, niño mío, cielo enterrado
y manantial aereo

Voy, voy a volverme un llanto subterráneo.
Voy, voy a volverme un llanto subterráneo.

Un llanto subterráneo,
Un llanto subterráneo.

http://www.youtube.com/watch?v=yDG9x9ldhyQ

domingo, 22 de diciembre de 2013

La Construccion Social De La Tecnologia

March 16, 2011 at 3:01pm
       
       
      Al Caballero De La Triste Figura
      Por Valkiria
       
       
      Cuando le miro,
      No veo su camino.
      Me siento perdida,
      Un poco marchita.
      Cuando me habla,
      Me apuñala por la espalda.
      Y mi subconsciente,
      Revela el asunto contundente.
       
      ¿Qué he sido para vos?
      ¿Ser o no ser, que será de mí?
      ¿Por qué me maldijo vuestro honor?
      ¿Ver o no ver, no seré su fin?
       
      Deberíamos de correr sin mirar atrás;
      Y convertirnos en ermitaños nada más.
      Comenzar una nueva vida,
      Con una nueva identidad,
      Y olvidar lo que el tiempo
      Ya dejó, atrás.
      Adoptar una nueva personalidad,
      Para adaptarnos a esa maldita sociedad,
      Que os juzga por vuestro físico;
      Y por vuestra manera de pensar.
       
       

      The Great Dictator's Speech, Charlie Chaplin, 1940.

         I’m sorry, but I don’t want to be an emperor. That’s not my business. I don’t want to rule or conquer anyone. I should like to help everyone - if possible - Jew, Gentile - black man - white. We all want to help one another. Human beings are like that. We want to live by each other’s happiness - not by each other’s misery. We don’t want to hate and despise one another. In this world there is room for everyone. And the good earth is rich and can provide for everyone. The way of life can be free and beautiful, but we have lost the way.

          Greed has poisoned men’s souls, has barricaded the world with hate, and has goose-stepped us into misery and bloodshed. We have developed speed, but we have shut ourselves in. Machinery that gives abundance has left us in want. Our knowledge has made us cynical; our cleverness, hard and unkind. We think too much and feel too little. More than machinery we need humanity. More than cleverness we need kindness and gentleness. Without these qualities, life will be violent and all will be lost....
       The aeroplane and the radio have brought us closer together. The very nature of these inventions cries out for the goodness in men - cries out for universal brotherhood - for the unity of us all. Even now my voice is reaching millions throughout the world - millions of despairing men, women, and little children - victims of a system that makes men torture and imprison innocent people.

       To those who can hear me, I say - do not despair. The misery that is now upon us is but the passing of greed - the bitterness of men who fear the way of human progress. The hate of men will pass, and dictators die, and the power they took from the people will return to the people. And so long as men die, liberty will never perish. .....

       Soldiers! Don’t give yourselves to brutes - men who despise you - enslave you - who regiment your lives - tell you what to do - what to think and what to feel! Who drill you - diet you - treat you like cattle, use you as cannon fodder. Don’t give yourselves to these unnatural men - machine men with machine minds and machine hearts! You are not machines! You are not cattle! You are men! You have the love of humanity in your hearts! You don’t hate! Only the unloved hate - the unloved and the unnatural! Soldiers! Don’t fight for slavery! Fight for liberty!

       In the 17th Chapter of St Luke it is written: “the Kingdom of God is within man” - not one man nor a group of men, but in all men! In you! You, the people have the power - the power to create machines. The power to create happiness! You, the people, have the power to make this life free and beautiful, to make this life a wonderful adventure.

       Then - in the name of democracy - let us use that power - let us all unite. Let us fight for a new world - a decent world that will give men a chance to work - that will give youth a future and old age a security. By the promise of these things, brutes have risen to power. But they lie! They do not fulfill that promise. They never will!

      Dictators free themselves but they enslave the people! Now let us fight to fulfill that promise! Let us fight to free the world - to do away with national barriers - to do away with greed, with hate and intolerance. Let us fight for a world of reason, a world where science and progress will lead to all men’s happiness. Soldiers! In the name of democracy, let us all unite!
       
       
      Estel Zero
      -Manolo y el demonio-


      Iba Manolo un buen dia, 
      caminando hacia el juzgado,
      cuando al torcer una esquina, 
      salio un demonio emboscado.

      Manolo, dijo el demonio, 
      hace un día caluroso, 
      te invito a una cerveza, 
      soy un diablo generoso.

      Hubo su tira y afloja, 
      y al fin Manolo cedió, 
      juntos y mano a mano, 
      con el demonio bebió.

      Y así, entre jarra y jarra, 
      Manolo se fué animando, 
      y al demonio le contó, 
      que sabía donde y cuando, 
      el demonio se creó.

      El diablo dió un gran grito, 
      y el bar se llenó de espanto, 
      pues no creía el demonio, 
      que Manolo sabía tanto.

      Con prisa y sin miramiento, 
      de allá se marcho el demonio, 
      teniendo que pagar Manolo, 
      y le sirva de escarmiento, 
      todo lo que se bebió el diablo, 
      quebrando su patrimonio. 
       
      Septiembre, 21, 2012.
       
       

      Eros y Tánatos (A A. Arraiza)

      September 24, 2013 at 12:38am
       
      El Deseo y la Muerte su mejor definición conocen
      en su hacerse la sombra uno al otro, la no-correspondencia
      que los profanos juzgan por disparidad absoluta
      al no ver las raíces que les vinculan.

      El anhelo se dirime en perseguir su objeto,
      la orexis que por sublimación
      se vende en la disolución del postergar,
      las aguas difuntas y redivivas
      que tantean su invención en cada beso perforado.

      La Muerte procura el mito de su existencia
      en su ávido anhelar recalcitrante, sus abismos centrífugos que
      no admiten razón ni orden por más que invitan a razón y orden:
      su grande y pequeña cúspide marcan el destello a una con el mirar famélico,
      las sanguijuelas que en vano exigen plenitud a la sangre que han sorbido
      en su simulación furtiva de la muerte del deseo.

      El Deseo y la Muerte saben su óptima definición
      en hacerse la silueta el uno al otro, la pulsión que
      sabe la aprehensión de cuyo fuerte brazo no ha de liberarle
      ascesis ni disciplina alguna, el disiparse que el bohemio
      bien conoce en su poetizar el deseo de la muerte,
      el besar el espejo fisurado de su mestizar impertinente.

      Federico Lotario
      Miércoles 5 de abril de 2013

       

      martes, 22 de noviembre de 2011

      Donde Caben Dos, Caben Tres

      Narración inspirada por reto de Isabella y Tina de escribir un cuento porno


      Por: E.J.Nieves (Edgar J. Nieves)

                  Abrí la puerta y se me lanzó encima como leona que caza a su presa. Parecía un monstruo, no de fea porque de eso nada tenía. El deseo decoraba su rostro, sus ojos hablaban por sí solos y sus labios se arraigaban a los míos con gran recelo. Sin mirar me fue desvistiendo. ¡Camisa afuera! En la oscuridad encontró el camino al cuarto. ¡Es que se sabía la ruta de memoria! El deseo de la excitación se hacía más augurante. Su boca mordía mis labios; yo soltaba algún quejido de dolor placentero. ¿Por qué será que el sexo es el dolor que más se goza? ¡Placer! ¡Gemidos! ¡Labios rojos, violáceos! ¡Adentro! ¡A fuera! ¡Se grita! ¡Se llora!
                  En este punto me lanzó a la cama. ¡Fuá! Caí como balón que asesta al aro. Y sin perder el tiempo ya se encontraba encima de mí. ¡Uñas! ¡Arañazos! ¡Besos! ¡Mordidas! ¡Tetillas! Y zipper abajo. No hay tiempo que perder, “manos a la obra” que “el tiempo es oro”. Y cualquier otro refrán que con esto convenga.
                  Besos de nuevo. ¡Grito, excitante! Lengua que cruza mi pecho, entonces me vuelvo erecto. Ella lo siente, le gusta y sonríe. ¡Ha encontrado el punto débil! ¡El punto clave! ¡El punto estratégico! ¡Cualquier otro punto! Sin sorna comienza a moverse sobre el erecto. Lo disfruta. Sus ojos se tornan, se vuelven blanco. Nuevamente, lo disfruta y otra vez y una vez más. Se inclina sobre mí, quizás para sentirlo con un poco más de presión. ¡Sí, la cabeza! Y comienza a jugar con mis pezones. ¡Punto débil! ¡Ahí quedé! ¡Gemido! ¡Sonrío! ¡Muerde, sí ella! ¡Juega, otra vez ella! ¡Su lengua, húmeda, fría, mojada! Sí, su lengua. Con su punta de la lengua, solo eso. Serpiente mortífera. Veneno. Mordida. Profunda y superficial. Juego infernal. Para, se detiene. Me mira a los ojos, fijamente, por primera vez, y me pregunta cómo me siento. ¡¿Qué cómo me siento?! Excelente. Excitado. Caliente. Deseoso. “¡Qué importa! No pares y sigue”, grito, contesto sinceramente no sé cuál de las dos. Me sonríe y continúa.
                  ¡Pantalones abajo! Lo mira, sí, al erecto. Sonríe, una vez más. Se relame, como perra con hambre o quizás en celo. Pasa su lengua por sus labios de forma provocativa. Y me da un bioco. ¡Me toca! Pero para. ¡Para! Se quita la blusa. No lleva sostenes, esto ya lo había planificado. Quedan al aire, indefensos, redondos u ovalados. ¡Qué importa! Se mueven cuando ella se mueve y se restriegan por mi cara. Sí, se encuentra inclinada sobre mí. Al rato ya no lleva ropa. Está desnuda. Como en el jardín del Edén. Adán y Eva. El fruto prohibido sinónimo de sexo.
                  Ya no hay más preámbulos. Ha jugado con su presa el tiempo suficiente (hecho totalmente irrelevante decir que la víctima soy yo). Ya se ha cansado de jugar y tiene hambre. El rugido del estómago de la leona se escucha en el aire. Su presa frente a sus ojos se encuentra, la presa soy yo. Abre sus fauces, enormes, gigantescas, cavernosas y comienza a comer. ¡Muerde! ¡Arranca! ¡Mastica! ¡Traga! Y se repite el ciclo, múltiples veces. Aún se encuentra jugando con mi pecho. El erecto abajo la espera, espera sus enormes fauces. Ya no hay por qué esperar y ataca así sin más. “El que con fuego juega…” “Si por carne maúllas, aquí está la tuya”. ¡Abre! ¡Cierra! ¡Chupa! ¡Absorbe! ¡Saborea! ¡Sudor! ¡Carne! La siento jugando con su lengua.
                  Entonces se activa mi memoria y me transporto. Palabras escuchadas mucho tiempo atrás se hacen reflejo del momento. El sexo no es solo el encuentro de dos cuerpos, sino el encuentro de todas las personas con las que tú y la otra persona han experimentado. ¡Flash! Ya no estoy con ella. Sí, aún juega con el erecto como si fuera un juguete, se entretiene y mi mente se transporta…
                  Allí está él, tan hermoso, impecable, carnal, instigador del pecado. Se me acerca, nos besamos si más anuncio y ya nos encontramos en la cama donde ahora me encuentro o encontraba. ¿Qué parte es más real? Le sonrío, no con sonrisa habitual sino invitándolo a acercarse y él me entiende. Nos desnudamos. ¡Besos! ¡Lengua! ¡Boca! Lo típico. Me muerde el lóbulo y yo le acaricio su pecho. Le lambo su pecho. Absorbo sus pezones, lentamente, cuidadosamente, paulatinamente, ect. Me mira lo miro, nos miramos. ¡Pícaro! ¡Atrevido! ¡Hermoso! Sus ojos! ¡Azules! ¡Verdes! ¡Grisáceos! Mezcla de todos! ¡Qué más da! Nos besamos, de nuevo. Salvajemente. Compartimos nuestra saliva. Su lengua se adentra en mi boca, la mía en la suya. Jugamos y más besos.
                  No más formalidades y “mano a la obra”. “No hay más tiempo que perder”. ¡El tiempo es oro! El erecto es nuevamente víctima, no de leona furiosa sino de león atrevido. Pero ya lo lleva adentro, juega, lo toca y lo acaricia. ¡Gemido! ¡Sí, mío! ¡Placer! Le aguanto su cabeza para que siga con su juego. En su boca el erecto, casi se atraganta y lo saca. Me mira como diciendo: “cógelo con calma” y sin más continúa. Con una mano lo aguanta con su lengua juguetea con la cabeza.
                  ¡Placer doble! Él y ella. Ambos. Los tres. Vuelvo, el recuerdo queda atrás. Se detiene, de repente, sin anuncio. Me mira y pregunta: “¿En qué piensas?” Abro mis ojos porque los tenía cerrados y la miro. Mirada fija. ¡De dos filos! ¡Cuchillas que cortan! “En nada”, le digo, “continúa”, añado y le meto el erecto en su boca para que siga jugando.
                  ¡Flash! De nuevo. Estoy con él. Continúa jugando y yo para hacerle gozar un poco más le toco también. Se lo agarro, lo aguanto en mi mano. Lo comienzo a frotar. Arriba, abajo, arriba, abajo. Aumento velocidad y disminuyo. ¡Masturbación! ¡Froto! Le acaricio sus dos sacos que le cuelgan y él para. Aún lo tiene adentro y trata de mirarme para sonreír con el erecto adentro. ¡Punto débil! ¡Punto estratégico! ¡Punto clave! Y así continúa el juego, el con su boca yo con mi mano.
                  Y regreso una vez más. Ella se ha cansado de chupar. La paleta ya perdió el sabor. Los adentros de su boca se han lacerado, tamaño le rozan por dentro. Ya no quiere sentirse dentro de mí, quiere sentirme dentro de ella. Así comienza otro juego. ¡Penetración! ¡Expansión, y no es territorial! ¡Humedad! ¡Brincos! ¡Brincos! ¡Más brincos! Yo acostado y el erecto dentro de ella. Brincos leves encima de mi vientre, se inclina sobre mi pecho y las sensaciones cambian. ¡Deseo! ¡Excitación! ¡Gemidos! ¡Más gemidos! Más de ella que míos.
                  ¡Flash! El juego bocal y manual ha acabado. Ahora deseamos experimentar otros lugares. ¿Quién quiere primero? Decidimos. Yo primero. Se arrodilla en la cama, le miro. Está preparado y poco a poco, procurando no causarle dolor, aunque en el sexo el dolor cuenta, me adentro en él. ¡Gemido! ¡Dolor! ¡Alivio! ¡Adentro y afuera! Nuevamente ese patrón. Él lo disfruta y yo lo disfruto. Le acaricio la espalda. Él comienza a tocarse. ¡Autodescubrimiento! ¡Placentero! ¡Adentro! ¡Afuera! ¡Arriba! ¡Abajo! Dos patrones diferentes que causan placer por igual.
                  Regreso. Estoy dentro de ella y dentro de él. Sus senos se mueven. Extiendo mis manos y los toco. Acaricio, Sobo. Palpo. Y ahora comparo con sus sacos. Redondos ambos por igual. Éxtasis. Elipsis final. Culminación. Sus brincos van disminuyendo. ¡Orgasmo! A la vuelta de la esquina. ¡No! La esquina ya la ha pasado. ¡Está ahí! Aún viene. Y puff. ¡Escupo! ¡Explosión! ¡Emano! ¡Salpico! ¡Flash! Se repite el mismo patrón yo dentro de él y él con su mano. Elipsis. ¡Explosión consecutiva! Y los tres caemos rendidos en la cama.